…de mi pueblo.
De esencia inamovible,
con fragancia a hierba recién cortada, a hojarasca húmeda,
a lluvia que viene mojando la tierra.
Voz de campanas que tañen desde siempre puntuales,
trayendo malas y buenas nuevas.
De trinos de pájaros, del arroyo que salta fugaz entre las rocas,
ladridos de perros lejanos en la noche,
cencerros y esquilas.
Cuentos sencillos de historias complejas,
de cuando la tierra no era propia pero se defendía del usurpador.
Guardas tradidiones, palabras y costumbres,
ocultándolas entre las piedras y maderas de tus casas,
de tus cercas, de tus cuadras,
de tus bordas y palacios,
ermitas e iglesias.
Te sigues resistiendo a cambiar,
aunque los dos sabemos que sucumbirás a la seducción de ser el mejor y más moderno.
Pero perdurará tu esencia siempre,
recuerdos de los veranos de mi niñez.
Oskar Benegas